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jueves, 24 de abril de 2025
Hasta aquí llegué.
Decir “hasta aquí llegué” a una persona que te está haciendo pedazos la cabeza y rompiendo el alma, es salvarse la vida.
Decimos que el amor duele, pero eso no es cierto. No es así, lo que duele es la soledad, la hipocresía, las palabras, duelen las mentiras, el rechazo, el silencio, el olvido. Y perder a alguien que amas duele mucho más.
El amor nunca duele...
El amor es cuando te tratan bien, te aman, te desean, te valoran, te toman en cuenta y te preguntan: ¿cómo estás? Cuando se preocupan por ti cada día y tu opinión, vale y cuenta mucho.
Pienso que eso es amor. Y si lo que hacen, es todo lo contrario, entonces no es amor, sino más bien; es tener una grave adicción al dolor y una fuerte dependencia y codependencia a la atención de lo ausente que ya no existe en tu vida, sino en tu imaginación.
Hay que entender, que el silencio es el grito más fuerte. Si alguien se queda sin habla, es porque su corazón está demasiado cansado para las palabras. El deseo de aferrarnos a las cosas que nos lastiman choca con la realidad.
Porque cuando te liberas, todo cambia.
El tiempo nos va quitando posesiones, relaciones, personas, estatus y hasta la salud.
Por eso, retener cuando algo te hace daño, no tiene sentido y sólo genera tristeza, frustración, abandono, soledad, depresión, vacío y dolor, mucho dolor.
Pero a veces, no estamos preparados para soltar. Nos han enseñado a aferrarnos y no aprendimos a fluir, a aceptar y vivimos en constante negación.
Nunca es tarde para volver a empezar. Es bueno recordar que el espíritu, también debe sanarse.
Que se puede empezar por buscar esa magia que sólo existe en tu interior, no debiendo esperar a que llegue algo externo para hacerlo.
Hoy he llegado a la conclusión de que si tú bailas bonito, miras bonito, abrazas bonito, besas bonito y quieres bonito, mereces a alguien que te quiera igual de bonito.
Una vez leí: "El secreto no es correr detrás de las mariposas, es cuidar el jardín para que ellas vengan hacia ti.
En resúmen todos meerecemos a alguien que te ame como tú eres capaz de amar, si no te lo quieren dar, no tienes para qué mendigarlo.
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